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EL MUNDO DEL IDIOTA

El mundo del idiota 5

El mundo del idiota 5

Después de que acordáramos dejarlo no sabía como afrontar la situación. Había sido una ruptura adulta y civilizada donde dos partes deciden abandonar el juego por tener distintas perspectivas de la realidad. A pesar de haberlo hecho de manera civilizada, apareció un vacío interior que sólo podía apreciarse a través de nuestros ojos y silencios.

Aquella noche necesitaba beber, necesitaba fumar y ser el viejo “yo” al que todo le daba igual, aquel que siempre dejaba que la noche le arrastrara mar adentro. Para ello recurrí a mi antiguo ritual de la noche perfecta; este ritual lo había estado perfeccionando durante años y era algo de lo que realmente me sentía orgulloso:

El primer paso del ritual consistía en llevar mi viejo cassete al baño y poner el cd de “Cowboys From Hell” de Pantera a todo volumen para repetir a duras penas los estribillos de un Phill Anselmo que simplemente “se sale”. Esta parte del ritual termina cuando se te arrugan los dedos o por el contrario cuando los vecinos golpean la pared para llamarte de todo menos simpático, yo siempre he creído que tienen el gusto musical en el culo. La segunda  y última (pero no por ello menos importante) parte del ritual consistía en no olvidarse los condones.

Aquella noche había quedado con dos de mis mejores amigos, y las perspectivas comunes hacían que la noche no pudiera tener mejor pinta, por lo que arreglamos coca con un amigo de un amigo de un amigo y empezamos a emborracharnos en los bares en busca de alguna tía que quisiera sexo y fuera capaz de soportarnos.

Es curioso, no sé si fue a causa del efecto de las drogas o qué pero a partir de aquel día mi cerebro comenzó a hacerse cada vez más y más fuerte, no pensaba en la ruptura ni en nada en concreto, simplemente disfrutaba con mis amigos mientras dejaba que mi espíritu se elevara hasta el cielo.

Tras vaciar la bolsa en un penúltimo bar, nuestra noche volvía a empezar de cero y el alcohol no era capaz de controlar el golpe de nuestro último fuera de juego. Uno de mis amigos me presentó a la amiga de su rollete, parecía maja creo recordar, pero yo no estaba allí para conocerla sino para explicarle porque esa noche tenía que hacérselo conmigo. El ritual había funcionado y la noche había sido perfecta.

 

El mundo del idiota 4

El mundo del idiota 4

Me divierten los gimnasios, la gente que suele ir lleva una etiqueta en la frente. Existen diversos tipos de individuos que frecuentan estos lugares del culto al cuerpo (o a uno mismo según se mire); por un lado tenemos a los/as jóvenes novatos que están o bien gordos o bien fofos y acuden a él para mejorar sus perspectivas sexuales y/o ganar confianza en sí mismo, por otro aquellos/as que llevan cierto tiempo acudiendo a él y ya han conseguido aquella figura que los primeros andan buscando, el problema es que para ellos nunca es suficiente y lo que en un principio era una buena idea acaba por convertirse en muchos casos en una absurda obsesión. En este caso los tíos suelen ser porteros de discoteca, guardias de seguridad, policías, etc…(ya sabes gente pacífica), en el caso de las mujeres suelen ser bailarinas, de INEF, etc… En último lugar está la gente que viene a evadirse de los problemas y a vaciar su mente de todas las personas que le rodean en el día a día.

El caso es que lo que a mi particularmente me hace gracia es la convivencia entre los distintos grupos; mientras que la gente del primer grupo parece estar perdida como un ratón de laboratorio la primera vez que lo sueltan en el laberinto, la gente perteneciente al segundo grupo parece disfrutar viendo como esta gente se esfuerza por conseguir esa figura de sus falsos sueños que los medios de comunicación, la moda y los conservadores en general han ido labrando a lo largo de los años para que no pensemos en la absurda y denigrante sociedad que estamos construyendo llenando así sus ya de por sí inmensos bolsillos. El tercer colectivo por lo general está más ocupado en aprovechar el tiempo que invierte allí que en estas tonterías, aunque a veces las miradas de complicidad son inevitables.

Hoy he conocido a una de las monitoras del gimnasio, parece una chica corriente que disfruta con sus amigos y le chifla hacer deporte. Parece agradable y no lo es de una forma obligada, como debería ser la gente bajo un punto de vista profesional en su trabajo, sino que parece que es algo innato en ella. Tiene una pequeña obsesión por sus piernas y su culo, piensa que no están demasiado firmes… yo creo que son increíbles.

Le debo de haber caído bien, supongo que por eso me ha preguntado si iría mañana.

El mundo del idiota 3

El mundo del idiota 3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


No estamos hechos para durar, siempre he querido decirle eso a mi princesa.

Soy feliz, no siempre lo he sido a lo largo de estos años pero siempre he intentado levantar la cabeza y revelarme ante los problemas, sobretodo cuando se tratan de problemas económicos. Recuerdo haber vivido una etapa muy dura en mi vida en la que el dinero se convirtió en el eje central de la vida familiar, quizás por eso ahora que la tempestad ha pasado ingiero grandes dosis de literatura anarquista para crear en mi mente la ilusión de que nadie tenga que pasar por lo mismo que yo he vivido.

Soy feliz, he conseguido guardar en una caja todos mis deseos materiales y la he enterrado tan hondo que sólo si realmente necesito algo me molesto en recuperarla.

Siempre he odiado a los niños que se quejaban por no tener algo, tanto o más que a los que presumían delante de mí de que sus padres se lo hubieran comprado. Odio la compasión, no creo en ella, es uno de los mejores inventos que han creado los cristianos para que no tomemos medidas ante los problemas y tengamos fe en su Dios ¡pamplinas! prefiero coger el toro por los cuernos.

No necesito del amor para tener sexo, sé que muchas personas sí, pero yo no. Me gusta el ritual del cortejo, es excitante, para muchos es una penumbra porque se sienten poco seguros de sus posibilidades; yo las tengo todas y ninguna.

 

 

El mundo del idiota 2

El mundo del idiota 2

Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!! Sonaba el incansable despertador una madrugada más llamando a mi conciencia para advertirme que debía de levantarme para ir al trabajo. El ritual de la rutina comenzaba de nuevo: desde colocarme el paquete para bajar mi erección hasta el pitillo en ayunas con el que siempre he disfrutado a lo largo de estos años mientras tomaba un amargo café.

Al salir de casa observo como de costumbre la trágica despedida de los borrachos del único bar abierto en la calle a estas horas de la madrugada, supongo que debería de compadecerme de ellos, pero en realidad les envidio porque han estado curando sus penas toda la noche... de todos modos yo prefiero arreglarlas.

Más adelante y resguardado en el portal más amplio de la zona se encuentra dormitando mi pequeño gran héroe y, como siempre, me paro unos segundos para observar con atención como tiemblan sus pequeños huesos por el frío para después seguir caminando hasta la puerta del trabajo pensando en que me gustaría haber hecho algo por él.

Mientras me visto para la ocasión, el balbuceo de mis compañeros irrita mis oídos y la grandiosidad del nuevo día acaba muriendo tras descubrir el apestoso olor de los pies de uno ellos.

Durante la jornada pienso en lo que me gustaría poder abrazar a mi princesa, pero los agudos ladridos del jefe hacen que ese pensamiento desaparezca, no me importa mucho, puesto que ella ha comenzado a cerrar las puertas de la esperanza para dar paso a un nuevo camino en soledad.

Al salir de la madriguera el sol ciega mis ojos y la esperanza del nuevo día vuelve a brillar, mi pequeño gran héroe se ha ido, supongo que salvar el mundo es una tarea de madrugadores y aunque la gente no lo sepa yo sé que gracias a él el mundo está a salvo.

Elmundodelidiota 1

Elmundodelidiota 1

Como cada mañana esperaba ansioso que mi dulce princesa apareciera por el menú de ese estúpido programa de Windows. Me resultaba realmente patético hablar con ella a través de una máquina. Siempre me ha parecido que el mundo de Internet a parte de estar cargado de pornografía degradante, hace que la gente se comporte como estúpidos, pues parece que la comunicación reside en ponerse delante de una máquina para poder mostrar alguien que no son o en su defecto quienes realmente son y no son capaces de mostrar sin una barrera que les impida que les golpeen en la frente. Gente, millones de personas buscando desesperadamente sentir algo en un mundo que cada vez está más vacío y lleno de historias solitarias, donde el miedo y el materialismo están convirtiendo al ser humano del primer mundo en pobres o ricos infelices, ¿qué estamos haciendo mal?.

 

Cuando por fin apareció se me iluminó la cara de imbécil que suelo tener cuando llego del trabajo. Aún a pesar de que sabía que ella no quería ningún tipo de relación conmigo, yo sabía que en el fondo de su corazón había un pedazo de mí. Sabía que había labrado una delicada huella y la había hecho más fuerte. No sé porque llegó lo nuestro a su fin, pero supongo que la culpa fue mía, siempre consigo destruir todo lo que construyo, es un rasgo que llevo años tratando de arreglar pero aunque quiera no lo consigo. Quizás, lo peor que hice durante aquel tiempo fue dejar de ser yo mismo para convertirme en lo que yo creía que ella esperaba que fuera; tonto de mí llevo la etiqueta de víctima colgada en la espalda.

Y así otra mañana más pasaba mientras las responsabilidades revoloteaban en mi cabeza como si de pequeñas mariposas de colores se trataran. Nada nuevo, pero como siempre era capaz de apartarlas durante un rato para decirle lo mucho que la extraño.

 

Los bares son uno de mis lugares preferidos, en ellos la gente suele disfrutar hablando de lo que le ha ocurrido o espera que le ocurra para poder ser feliz, mientras que en realidad ya lo suelen estar siendo porque pueden contárselo a alguien, y es que, las personas que suelen acudir solas a los bares suelen ser borrachos buscando una oreja a la que contar sus penas; pobres camareros.

 

Aquella tarde me reuní con un amigo, pero uno de verdad, no estoy hablando de personas maliciosas que se acercan a ti por interés común, hablo de un amigo con mayúsculas, una de esas personas por las que harías cualquier cosa. Es curioso pero en la ciudad en la que vivo he llegado a conocer a todo tipo de personas y he estado en un montón de círculos de “amistades”. Al parecer la amistad en estos tiempos se trata de juntarse con aquellas personas que son de un mismo nivel socio-económico e ideológico, de tal forma que podemos encontrar grupos reducidos donde la mayoría abogan por predicar las mismas estupideces que les hacen felices a todos y así poder criticar a quién no lo comparte, excusa perfecta para poder marginar las posibles nuevas incorporaciones al grupo y así no tener que dar explicaciones de su porqué. Yo como afortunado que me siento he conseguido conocer a dos de las personas más maravillosas del mundo, que a pesar de no parecernos en nada sabemos que nuestras manos estarán siempre tendidas.

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