El mundo del idiota 2
Riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiing!! Sonaba el incansable despertador una madrugada más llamando a mi conciencia para advertirme que debía de levantarme para ir al trabajo. El ritual de la rutina comenzaba de nuevo: desde colocarme el paquete para bajar mi erección hasta el pitillo en ayunas con el que siempre he disfrutado a lo largo de estos años mientras tomaba un amargo café.
Al salir de casa observo como de costumbre la trágica despedida de los borrachos del único bar abierto en la calle a estas horas de la madrugada, supongo que debería de compadecerme de ellos, pero en realidad les envidio porque han estado curando sus penas toda la noche... de todos modos yo prefiero arreglarlas.
Más adelante y resguardado en el portal más amplio de la zona se encuentra dormitando mi pequeño gran héroe y, como siempre, me paro unos segundos para observar con atención como tiemblan sus pequeños huesos por el frío para después seguir caminando hasta la puerta del trabajo pensando en que me gustaría haber hecho algo por él.
Mientras me visto para la ocasión, el balbuceo de mis compañeros irrita mis oídos y la grandiosidad del nuevo día acaba muriendo tras descubrir el apestoso olor de los pies de uno ellos.
Durante la jornada pienso en lo que me gustaría poder abrazar a mi princesa, pero los agudos ladridos del jefe hacen que ese pensamiento desaparezca, no me importa mucho, puesto que ella ha comenzado a cerrar las puertas de la esperanza para dar paso a un nuevo camino en soledad.
Al salir de la madriguera el sol ciega mis ojos y la esperanza del nuevo día vuelve a brillar, mi pequeño gran héroe se ha ido, supongo que salvar el mundo es una tarea de madrugadores y aunque la gente no lo sepa yo sé que gracias a él el mundo está a salvo.
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