El mundo del idiota 3
No estamos hechos para durar, siempre he querido decirle eso a mi princesa.
Soy feliz, no siempre lo he sido a lo largo de estos años pero siempre he intentado levantar la cabeza y revelarme ante los problemas, sobretodo cuando se tratan de problemas económicos. Recuerdo haber vivido una etapa muy dura en mi vida en la que el dinero se convirtió en el eje central de la vida familiar, quizás por eso ahora que la tempestad ha pasado ingiero grandes dosis de literatura anarquista para crear en mi mente la ilusión de que nadie tenga que pasar por lo mismo que yo he vivido.
Soy feliz, he conseguido guardar en una caja todos mis deseos materiales y la he enterrado tan hondo que sólo si realmente necesito algo me molesto en recuperarla.
Siempre he odiado a los niños que se quejaban por no tener algo, tanto o más que a los que presumían delante de mí de que sus padres se lo hubieran comprado. Odio la compasión, no creo en ella, es uno de los mejores inventos que han creado los cristianos para que no tomemos medidas ante los problemas y tengamos fe en su Dios ¡pamplinas! prefiero coger el toro por los cuernos.
No necesito del amor para tener sexo, sé que muchas personas sí, pero yo no. Me gusta el ritual del cortejo, es excitante, para muchos es una penumbra porque se sienten poco seguros de sus posibilidades; yo las tengo todas y ninguna.
0 comentarios